
Kevin Orlando Lara © RIR
Por Rubén Islas Rivera
Nunca tuvo la opción de decidir, lo expulsó la violencia, la inseguridad, la pobreza, la falta de empleo y la amenaza de las maras.
La difícil decisión
Eran las 3 de la tarde del lunes 27 de agosto de 2018 en el municipio de Azacualpa del Departamento de Santa Bárbara, HN. Enclavada dentro del escenario selvático del norte de la República de Honduras a solo 50 minutos de la frontera con Guatemala, la casa pequeña de tan solo tres habitaciones está fincada a suelo directo con lámina y adobe, desde ahí se dibujan puertas y ventanas rematadas con franelas y plásticos al garete, no hay recámaras pero existen camastros improvisados con almohadas de plástico rellenas de ropa, paredes estampadas de clavos y lazos cruzados a manera de guarda ropa delimitando la segmentación de los durmientes.
Reunida la pléyade en ejercicio de singular alegría fue convocada la familia en la casa del patriarca. El motivo de la reunión, el cumpleaños de Don Félix Orlando Lara, donde sentados en la estrecha e improvisada mesa de madera desgastada se encuentran María Natalia Gutiérrez, la Madre; Glenda Yanet, Alán Javier, Axel José, Mauricio y Kevin Orlando de 24 años. Doña Natalia alimenta el fogón con madera de cedro, apura la circulación del ágape, sirve cuajada, capirotada y arroz con plátano. Bebieron pozol, los demás, chicha y cerveza.
Durante la entremesa el tema obligado fue la situación de pobreza, la ingobernabilidad y la amenaza constante de la Mara. Hace menos de un año el hermano mayor de Kevin, Raúl de 35 años tuvo que exiliarse a Belice y heredó una deuda considerable que la familia aún sigue pagando a los pandilleros de la Mara. “Tal vez sea conveniente unirnos a la caravana de migrantes”, compartió Axel, el menor de los hermanos. “Cualquier cosa es mejor que permanecer aquí, siendo presas de la Mara”, asintió Kevin. Don Félix, quien en sus años mozos integró las filas del ejército hondureño, con la lucidez que exige ser el patriarca de la familia, cerró el tema de conversación: “Es pura política todo esto, yo creo que las caravanas nomas no pasarán a los Estados Unidos, debemos esperar a ver qué pasa, ya después Dios dirá”.

Azacualpa, Santa Bárbara, HN. Fuente: Google
Todos asintieron al unísono las afirmaciones del padre, al mismo tiempo que en ejercicio de intercambio de miradas entre Don Félix y Kevin Orlando, se hizo presente una profunda calma chicha. La desdicha y la infortuna, acompañada con dejos de tristeza se avizoraban en el hogar humilde. Kevin Orlando tenía otros planes, ambos en silencio presintieron que aquello fue la despedida.
La ruta del migrante
Eran las 7.30 de la tarde, cuando Kevin Orlando en compañía de su esposa Cindy y su pequeño Ían de escasos cuarenta días de nacido, con tan solo mil lempiras en el bolsillo, emprendieron el rumbo hacia el exilio, hacia la ruta del migrante, hacia Guatemala, pasarían por México y anhelaban llegar a los Estados Unidos. Trémulo y con lágrimas al rostro, Kevin voltea hacia la selva, atrás se quedaron los recuerdos de su infancia, la tristeza de no despedirse de sus padres y de sus hermanos: “Fue mejor así, no me despedí de mis Padres, salí sin avisarles porque no quería que mi apá quedara triste el día de su cumpleaños”, se dijo. Nunca tuvo la opción de decidir, pensó en preservar la vida de su familia y en un mejor futuro para su hijo, Ían.
Tomaron el autobús con dirección a Santa Elena. GT., recorriendo apenas 50 minutos, pernoctaron en el parque Concordia, cobijados por la bóveda celeste del extinto territorio maya, fueron arrullados por la luna, mientras echaron a volar en sueños e ilusiones, imponiéndose al frío de la frontera guatemalteca. Todo era mejor que continuar en Honduras.
A las 9 de la mañana del martes 28 de agosto de 2018, continuaron viajando de Santa Elena, GT. durante todo el día hasta llegar a la aldea conocía como la Técnica en la frontera de Guatemala con México. Ahí cambiaron sus lempiras y quetzales, pagaron 30 pesos para cruzar en lancha el Rio Usumacinta, desembarcando en México en la Frontera Corozal. Tomaron una combi para Palenque, donde pernoctaron para subirse a “la bestia”.
En la mañana del miércoles 29 de agosto, montados en “la bestia”, salieron de Palenque, viajaron todo el día y toda la noche hasta llegar a Coatzacoalcos. Ahí sufrieron sus primeras penurias transmigrantes, fueron asaltados y despojados de todas sus pertenencias por los zetas. La tristeza e impotencia se apropió de su familia, apenas instantes previos habló y se disculpó con su Papá. A partir de ahí, su suerte y su destino dependería de la ayuda recibida de los mexicanos.
A las 10 de la noche del Jueves 30 de agosto abordaron nuevamente el tren con destino a Tierra Blanca, esperaron ahí el tren que los conduciría mas tarde a Orizaba, Ver. Llegaron a las 6 de la mañana del día siguiente, continuaron de largo hasta Lechería, Estado de México y desembarcaron en Celaya a medio día del domingo 2 de septiembre. Ahí recibieron muestras de solidaridad del dueño del restaurante “El Maravillo”; comieron consomé y barbacoa. Recibieron doscientos pesos para continuaron el viaje.
El día 3 de septiembre de 2018 llegaron a Guadalajara con la ayuda de Dios y de mucha gente que los apoyó durante su camino. Su estandarte, su pequeña familia; su defensa, la angelical sonrisa del pequeño Ían; su badera, Honduras. Combatieron las actitudes mas adversas en su camino.
En la Zona Metropolitana de Guadalajara recibieron asesoría en el Centro de Astención a Migrantes (CAM), donde también fueron auxiliados con ropa limpia, les permitieron asearse y les brindaron asesoría psicológica, alimentos, cobijo y un lugar temporal para dormir. Kevin nuevamente reportó telefónicamente: “Llegamos a Guadalajara apá…”
Le proporcionaron sugerencias y recomendaciones para continuar su viaje por la Ruta Ferroviaria del Pacífico, según el CAM: “la mas larga con 4 mil 137 kilómetros desde Palenque hasta Mexicali pero también la más segura (…), deberán tener cuidado con las extorsiones, los robos y las violaciones a sus derechos humanos”.
En Guadalajara permanecerán un tiempo mientras se resuelve el tema de las caravanas de migrantes, no es conveniente continuar así, mientras vuelven por su mente las palabras de su Padre: “Es pura política todo esto, (…) las caravanas nomas no pasarán (…), debemos esperar a ver qué pasa”. Esperarán mientras reúnen los fondos necesarios para continuar hasta Tijuana, juntarán los 40 mil pesos que pagarán al pollero para cruzar la frontera.
Antecedentes y motivos de la migración hondureña
La República de Honduras es un país ubicado en América Central con más de nueve millones de habitantes y es el segundo país más poblado de Centroamérica, tercer lugar en el ranking de los países calificados como de riesgo extremo por su alto índice de criminalidad con una tasa de 45 homicidios por cada cien mil habitantes, el cuarto lugar entre los países más pobres del mundo; 64.3% vive en la pobreza, del que un 40.7% vive en pobreza extrema con menos de un dólar al día. Según datos reportados del Instituto Nacional de Estadística (INE) en diciembre de 2017.
Pero la crisis política ya merodeaba a los hondureños terminando el año 2013 y amenazaba con dirección al fondo mismo a finales del 2017 con la re elección del Presidente Juan Orlando Hernández, confrontándolo con la oposición del país centroamericano, quienes le acusaron de fraude, provocando el caldo de cultivo perfecto que patrocinó el clima de ingobernabilidad que azota a Honduras y que ha impedido recibir inversión extranjera. La tasa de desempleo abierto, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reportó el 6.7% en 2018.
Honduras conforma el llamado Triángulo Norte de Centroamérica y ocupa el segundo lugar en cuanto a flujo de migrantes después de Guatemala en su tránsito por México, pero durante los últimos diez años la migración se ha incrementado considerablemente. De acuerdo a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, las solicitudes de asilo político se incrementaron en más de un 274% en los últimos años, pasando de mil 560 en 2015 a 4 mil 126 en 2016 y 4 mil 274 en 2017.
La Prensa Gráfica de Honduras simplificó objetivamente los motivos que han ocasionado la crisis migratoria: “inseguridad, desempleo, pobreza extrema y crisis política; lo anterior, de acuerdo a la editorial del rotativo escrita por DPA (El “monstruo de varias caras”, por el que los migrantes huyen de Honduras para llegar a EUA)”.
Pidiendo para el taco y para continuar el viaje.

Kevin pidiendo para el taco © RIR
Durante los últimos meses, se volvió común mirar a la familia de Kevin Orlando por los principales cruceros y por las vías del ferrocarril en la Zona Metropolitana de Guadalajara. En el crucero principal a la altura del Km. 40 de la carretera de Guadalajara a Manzanillo, los vemos recibiendo ayuda económica para comer y ahorrar para continuar su viaje. Reciben grandes muestras de apoyo en alimentos, ropa y algunos juguetes para Ían. Por las noches duerme en un hotel de Buena Vista, hacen dos comidas al día cuando bien les va, reconocen que Jalisco es un bonito lugar para vivir: «ojalá me dieran la confianza y la oportunidad de trabajar», anhela Kevin.
El 17 de noviembre de 2018 en un crucero vehicular en Tlajomulco de Zúñiga, Kevin Orlando, comparte:
