De la profanación a la exhumación de mamutes: EL CASO DE LA ZONA DE ZACOALCO

Rubén Islas Rivera

18 de diciembre de 2011

Prólogo

Agradezco y asumo responsablemente la deferencia del Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi, A.C. por la oportunidad de participar como coeditor en este proyecto editorial denominado “De la profanación a la exhumación de mamutes: EL CASO DE LA ZONA DE ZACOALCO”escrito magistralmente por el historiador nayarita Enrique Bautista González, con la finalidad de Conmemorar los primeros cincuenta años del hallazgo del llamado “Mamut de Catarina” ocurrido a principios de febrero de 1962, en lo que  se conoce como una de las cuatro zonas fosilíferas más importante del Estado de Jalisco, “El Valle de Atotonilco El Bajo, Zacoalco y Sayula”. 

El alcance de este ambicioso proyecto ha resultado ser para un servidor una extraordinaria y apasionante aventura en búsqueda de Luz y comprensión sobre las diferentes eras geológicas de la existencia misma de la tierra (Arcaica,  Paleozoica, Mesozoica, Cenozoica y Cuaternaria), así como las ciencias que rigen el estudio de la Prehistoria: Geología, Paleontología, Antropología, Zoología, Botánica, Cronología y Geografía. 

El escritor del libro en comento oriundo del Estado de Nayarit, nos ubica geográficamente en la zona denominada “Valle de Atotonilco-Zacoalco-Sayula”, nos comparte teorías ratificadas bíblica y científicamente respectivamente en el año 1650 en Zacoalco de Torres por el autor Fray Antonio Tello (1567-1653, considerado uno de los Cronistas más notables de la Historia y quien viviera en el convento de San Francisco de Zacoalco y en la antigua Capilla de Indios-Hospital de San Vicente) y en el año de 1834 por el Ing. Eduardo Harcot; al compartirnos las dimensiones reales cuya dirección nos conduce a las lagunas saladas de Santa Ana Acatlán, Atotonilco,  San Marcos, Atoyac, Sayula, así como a los lagos de Chapala, Atotonilquillo, la laguna de Cajititlán, Pátzcuaro y Cuitzeo; de tal forma que el arena y el agua de las lagunas antes mencionadas llegó con el Diluvio Universal a través de una intercomunicación de lagos proveniente de lo que hoy llamamos Valle de México y que también pasara por los valles jaliscienses de Magdalena, Tala y Ameca para finalmente desembocar en el Océano Pacífico. 

Así pues, queda de manifiesto el ejercicio profesional del investigador e historiador, quien nos ilustra extraordinariamente sobre todas las aristas inherentes al origen, el descubrimiento de fósiles y de las posibles causas de la extinción de este majestuoso y colosal paquidermo llamado “Mamut”; así como también, su relación intrínseca con el Hombre Prehistórico de la Etapa Lítica (cazadores) registrada entre los años de 30,000 y 2,000 a.C., en la Zona Fosilífera de Atotonilco El Bajo, Zacoalco y Sayula. 

Finalmente y no menos importante, destaca la sencillez característica de Enrique Bautista González, quien en su obra literaria rescata del olvido a todos los personajes que participaran en las expediciones desarrolladas en El Cerro del Tecolote, Atotonilco, El Bajo y Santa Catarina, teniendo como resultado el hallazgo paleontológico más importante del Estado de Jalisco: «La exhumación de tres mamutes», mismos que hoy en día se exhiben en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Poniendo con ello en el centro del debate “la falta de atención y cuidado de nuestras zonas fosilíferas, el futuro sobre la forma de proceder ante este tipo de descubrimientos, así como la participación de las instituciones educativas, organismos gubernamentales, iniciativa privada y organismos internacionales”. 

Con el agradecimiento inconmensurable de:

Rubén Islas Rivera

Grupo Informativo 21 (GUIA21).

 

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