Crónica de María Rosario Montes: Tacos enchilados Doña Rosa

María Rosario Montes Hinojosa y su ayudante, torteando © RIR.

Zacoalco de Torres, Jal. 27 de octubre de 2018.

Por Rubén Islas Rivera

Muy temprano me amaneció en la población de Zacoalco de Torres por la mañana, faltando exactamente cinco minutos para  las ocho en el corazón del popular Barrio de las Cebollas, conforme la hora convenida y en el ánimo  de corroborar los datos de quien será mi entrevistada, pregunto con amabilidad por María Rosario Montes Hinojosa. 

No la conozco, ¿Qué dirección le dieron?

Rayón 350 pero está cerrado.

¡Ah, usted viene con Doña Rosa! Así la conocemos y es mi tía. Es por el otro lado, por la calle de la vía del ferrocarril! 

Vaya a la esquina, doble a mano izquierda y a la primera vuelta de nuevo a la izquierda y ahí verá su negocio.

Ama de casa, dueña un establecimiento de comida típica tradicional que elabora tacos torteados donde recibe a sus comensales en su casa. Con cincuenta y seis años cumplidos, viuda desde hace veinte años.   Contrajo matrimonio  cuando apenas tenía dieciseis años de edad y es Madre de cuatro hijos: Jesús de treinta y nueve, Alejandro de treinta y tres, Néstor de treinta,  Cristian con diecinueve años y María Guadalupe con dieciocho años respectivamente. Desde el primer dia de casada tuvo un encuentro cercano con los tacos torteados, ya que fue el platillo ofrecido por sus suegros en el día de su boda. Ella es María Rosario Montes Hinojosa, mejo conocida como Doña Rosa.

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Kevin: Crónica de un migrante hondureño

Kevin Orlando Lara_RIR

Kevin Orlando Lara © RIR

Por Rubén Islas Rivera 

Nunca tuvo la opción de decidir, lo expulsó la violencia, la inseguridad, la pobreza, la falta de empleo y la amenaza de las maras.

La difícil decisión

Eran las 3 de la tarde del lunes 27 de agosto de 2018 en el municipio de Azacualpa del Departamento de Santa Bárbara, HN. Enclavada dentro del escenario selvático del norte de la República de Honduras a solo 50 minutos de la frontera con Guatemala,  la casa pequeña de tan solo tres habitaciones está fincada a suelo directo con lámina y adobe, desde ahí se dibujan puertas y ventanas rematadas con franelas y plásticos al garete, no hay recámaras pero existen camastros improvisados con almohadas de plástico rellenas de ropa, paredes estampadas de clavos y lazos cruzados a manera de guarda ropa delimitando la segmentación de los durmientes.

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