
Kevin Orlando Lara © RIR
Por Rubén Islas Rivera
Nunca tuvo la opción de decidir, lo expulsó la violencia, la inseguridad, la pobreza, la falta de empleo y la amenaza de las maras.
La difícil decisión
Eran las 3 de la tarde del lunes 27 de agosto de 2018 en el municipio de Azacualpa del Departamento de Santa Bárbara, HN. Enclavada dentro del escenario selvático del norte de la República de Honduras a solo 50 minutos de la frontera con Guatemala, la casa pequeña de tan solo tres habitaciones está fincada a suelo directo con lámina y adobe, desde ahí se dibujan puertas y ventanas rematadas con franelas y plásticos al garete, no hay recámaras pero existen camastros improvisados con almohadas de plástico rellenas de ropa, paredes estampadas de clavos y lazos cruzados a manera de guarda ropa delimitando la segmentación de los durmientes.
